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22nd of October 2018

Entretenimiento



Marcela Labarca, la locutora que pasó de ser "la chica sexy " a la Doctora Eros

Fue vedette, actriz, estudiante de Letras, casi psicóloga, escritora... Marcela Labarca tuvo muchas búsquedas, pero la que más le duró fue la radio. Comenzó a estudiar Locución porque se había separado de su novio y estaba triste. Nunca se imaginó que sería ése el oficio que uniría todo lo que le gustaba. Hace trece años conduce su propio programa en Radio Mitre, Ni se te ocurra contarlo, donde evoca situaciones que apuntan a la emoción. Porque si hay algo que ella sabe hacer, es eso: ir directo al corazón.

-¿Tardaste en encontrar tu vocación? ¿Por qué hiciste tantas cosas antes de ser locutora?

-Siempre me gustaron las personas que desde chiquitas saben lo que quieren ser y lo mantienen toda su vida. A mí no me pasó. Siempre me interesaron cosas diferentes y siempre estudié para todo. Era un mandato familiar muy fuerte: para todo hay que prepararse.

-¿Tus padres a qué se dedicaban? ¿Por qué eran tan exigentes?

-Mi papá era científico y mi mamá, maestra y psicóloga. En casa había muchos libros y siempre estaba esa cosa de que había que estudiar y tratar de ser mejor. Por eso, lo primero que hice cuando terminé la secundaria fue anotarme en la Universidad. Estudié Letras y Psicología a la vez. Después, empecé a hacer teatro como hobby y entonces dejé la facultad y me dediqué a actuar. Trabajé mucho como actriz en televisión, en cine, en teatro... Estudié con Julio Chávez, con Raúl Serrano, con muchos.

Una escena de Marcela Labarca en Extermineitors 4 - Fuente: YouTube 1:30

-¿Hiciste varias películas, ¿no?

-Sí, fui la protagonista de Extermineitors 4... ¡Me hago cargo! Todavía la cobro por Sagai. Éramos Verónica Varano y yo, la morocha y la rubia. Con Guillermo Francella y Randolph Mc Clain, que era un musculoso estadounidense. ¿Viste esas películas de aventura? Están los dos varones y las dos chicas corriendo por ahí. Muy divertido. En un momento, Verónica aparece toda de plateado y yo ¡toda de dorado! Después, hice otras películas. Películas eróticas.

-¿Y tus padres qué decían sobre eso?

-Yo creo que nunca se enteraron porque no existía Google. Yo iba a un colegio de monjas y a veces uno responde en contra... Cuando tenés un mandato muy exigente, muy represivo y se espera tanto de vos, inconscientemente terminás rebelándote. Siempre me pusieron muchas reglas y en un momento las quise transgredir.

-¿Eso te generó conflictos?

-Siempre tuve conflictos en mi vida, hago terapia desde que nací, pero cuando crecés y hacés un balance de todo eso, decís: "Bueno, me animé y no tuve miedo de nada". Hice cosas muy diferentes, pero yo sabía que nada era para siempre.

-El problema es cuando te interesan muchas cosas.

-Ese es un gran problema y si encima te va bien... Porque vos decís "quiero cantar", pero si no tenés talento, no lo hacés bien, chau, no pasa nada. Pero cantás... y cantás bien y de pronto estás en el Colón. Entonces te preguntás: "¿Cómo llegué acá?". Igualmente, ahora me apagué con eso. No estoy con tanta búsqueda, porque en la radio puedo concentrar todo lo que me gusta.

-¿La actuación también?

-Con Jorge Fernández Díaz hacíamos un programa que se llamaba Sentimiento encontrados y hacíamos una teatralización. Éramos Roberto y Estela, una pareja de muchos años de casados, venida a menos, y yo actuaba, no tenía el miedo al ridículo, lloraba de verdad.

Estuvo en pareja con Héctor Cavallero por cinco años y fue entonces cuando se alejó de la actuación. "El era super celoso", dijoEstuvo en pareja con Héctor Cavallero por cinco años y fue entonces cuando se alejó de la actuación. "El era super celoso", dijo Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

-¿Por qué dejaste de actuar en películas, en teatro...?

-Dejé todo eso cuando estuve en pareja con Héctor Cavallero. Yo ya estaba en conflicto, estaba por dejar y ese fue el paso que necesitaba para decidirme.

-¿El te pidió que dejaras?

-Hay cosas que no se piden, que son tácitas. Tal vez son errores que cometés cuando estás en pareja y todo el tiempo querés congraciar al otro y querés que el otro esté contento porque es súper celoso y vos sabés que quedándote en tu casa lo tenés tranquilo y dominado. Yo era chica, tenía 25 años.

-¿Cuánto tiempo estuviste con él?

-Cinco años, lo quise mucho. Fue una persona que me enseñó la importancia de la risa, de la alegría. Él es muy gracioso, muy chistoso, muy carismático. Me enseñó a vivir en tono de comedia, a desdramatizar las cosas. Me enseñó a amar. Era una persona mucho más grande que yo. Cuando yo iba, él había ido y vuelto veinte veces. Yo veía el mundo a través de sus ojos.

-Pero marcó el final de tu carrera como actriz.

-Y... Sí.

-¿Esos años que viviste con él, no trabajaste?

-Trabajé en Presidencia de la Nación. Trabajé en la Secretaria de la lucha contra la drogadicción y el narcotráfico. Estudié ceremonial... Fui a muchos actos presidenciales, dui ceremonialista...

-¿Cuándo estudiaste locución?

-Cuando me separé de él. Estaba muy triste y un amigo me decía que tenía linda voz y que tenía que estudiar locución. Fui a dar el examen en el ISER. Se presentaban mil personas y entraban treinta.

"Hice cosas muy diferentes en la vida, pero yo sabía que nada era para siempre""Hice cosas muy diferentes en la vida, pero yo sabía que nada era para siempre" Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

-¿Entraste?

-Entré de una. Me acuerdo que mi hermano me había dicho que las probabilidades eran 0,00 y entré. Hice la carrera y después empecé a ir a todos los casting. Fui a uno en Canal 13 y cuando llegué, todos los técnicos me preguntaban qué hacía ahí, porque me conocían como actriz. Había hecho Detective de señoras, Zona de riesgo... El casting era para el programa de Néstor Ibarra, que se llamaba Recursos Humanos. Quedé y empecé a trabajar con él todas las tardes. Después me llamaron de Radio Mitre para trabajar con él también. Eso fue en 2002. Desde entonces trabajo en la radio.

-¿Qué fue lo que encontraste en la radio que te quedaste tanto tiempo?

-Encontré un lugar muy estimulante. En mi programa retro Ni se te ocurra contarlo, hablamos de la historia, de los hábitos de consumo, de lo que pasaba en el país... Y para eso tengo que estudiar todo el tiempo. Encontré una cosa que me gusta mucho, que me estimula, que es estudiar, aprender. Es todo el tiempo así. Cuando siento que me estoy acostumbrando, voy para otro lado y trato de buscar invitados que tengan buena conversación. Eso hace que estés todo el tiempo activa.

-¿Y además ejercés tu oficio de locutora en otros programas?

-Fui locutora de Néstor Ibarra, de Magdalena Ruiz Guiñazú, de Pepe Eliaschev, de Marcelo Zlotogwiazda... Hace cinco años hice un reemplazo al programa de Jorge Lanata. Fui a decir la hora y la temperatura y terminé construyendo el personaje de la Doctora Eros.

-¿Cómo fue?

-Lo crucé a Lanata un día que estaba hablando de las infidelidades y de los celos. Le dije que no estaba de acuerdo. Yo pensé que Lanata me iba a decir "callate" y le gustó lo que dije. Me pedía todo el tiempo que me metiera o me escribía papelitos: "metete". Como Jorge Fernández Díaz era el Doctor Amor, a mí me bautizó la Dra. Eros. Fue muy gracioso.

-¿Qué pasó cuando terminaste la suplencia?

-Me propuso ser columnista los martes y a partir de lo que se había generado en lo de Lanata, se creó Sentimientos encontrados con Fernández Díaz. Era un programa en el que no se hablaba de política, ni de economía. Se hablaba de amor o de cosas que tenían que ver con las relaciones humanas. Era hermoso ese programa y así surgió mi libro, Cómo olvidar un gran amor. Porque para trabajar con Fernández Díaz, que es un tipo muy culto, tenés que estar todo el tiempo leyendo, investigando. Yo me iba a las conferencias, a los cursos, me iba a la facultad... Me había agarrado un ataque de locura.

"Mi vida personal tenía mucho que ver con lo que estaba hablando en la radio porque me estaba separando""Mi vida personal tenía mucho que ver con lo que estaba hablando en la radio porque me estaba separando" Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

-Ahora sos una experta en esto...

-Lo que pasa es que como estudié Psicología tenía algunas herramientas como para ir por otro lugar, pero a partir de que surgió todo eso dije 'bueno, voy a volver a leer, estudiar, investigar'. Ni se te ocurra contarlo también se volvió medio de psicología porque invitaba muchos psicólogos. A la vez, mi vida personal tenía mucho que ver con lo que estaba hablando porque me estaba separando. Empecé a ver que todos teníamos una historia para contar, todos habíamos tenido un gran amor que no podíamos olvidar o que todavía seguía latiendo dolorosamente. "Acá hay algo", dije. Un amor perdido, una pasión que no vivimos y que quedó pendiente, una historia de pasión y sexo tipo película. Me impresionó la cantidad de mensajes que me llegaban de muchas mujeres que todavía lo tenían como cuenta pendiente a pesar de estar casadas y felices.

-Y te diste cuenta de la cantidad de gente que no sabe qué hacer con eso.

-Vivimos en fantasía, por eso nos va mal.

-¿Sí?

-Sí, porque es la fantasía de la cultura romántica, de que todo tiene que ser como lo viste en las películas, en los libros o en las novelas. Los amores tienen que ser arrebatadores, que te corten la respiración y te dejen "aaaah". Y el amor, en realidad, tiene que ver con otras cosas. Tal vez con lo cotidiano. Es más aburrido.

-¿Ahí fue que te decidiste a escribir el libro?

-Sí, dos años me llevó. Mucho.

-Y a la vez estabas transitando una separación, se murió tu papá, después se murió tu mamá...

-Me pasó de todo. Fueron los años más tristes de mi vida porque yo empecé a escribir el libro con el duelo de mi papá. Cuando me separé, mi papá tuvo un ACV y se murió. Entonces me focalicé mucho en mi hija, que estuviera bien y no se qué. Además, mi mamá ya estaba enferma, tenía un cáncer galopante y atravesé toda su enfermedad mientras escribía. Finalmente se murió el día que tenía que presentar mi libro, unas horas antes. Fue lo más fuerte que me pasó en la vida. Tenía gente afuera, en la calle, esperando en la presentación. "No lo puedo suspender, lo tengo que hacer igual", pensé.

-¿Cómo hiciste?

-La actuación te sirve un poco para manejar las emociones. Puse modo comedia. Hicimos con Fernández Díaz una presentación extrañamente divertida y alegre. Nadie sabía lo de mi mamá. Y cuando terminó todo, lo dije y se escuchó un "oooooh". Esa noche terminé internada.

-¿Por qué?

-Angustia y estresazo. Fue muy fuerte, muy fuerte, pero seguí adelante.

-¿Ahora cómo estás?

-Y... estoy haciendo el duelo porque no lo hice antes.

-¿Tenés novio?

-Sí, estoy en pareja hace un tiempo. Me estoy divorciando y lo tengo que guardar, pero estoy contenta: es casi perfecto.

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